Justicia, Paz y Gozo en el Espíritu Santo

Una Nueva Dimensión
23 octubre, 2014

Justicia, Paz y Gozo en el Espíritu Santo

Una vez que Juan el Bautista fue encarcelado, vino Jesús a Galilea (según dice la Biblia) predicando el evangelio del reino de Dios y diciendo:

El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio. (Marcos 1:15)

Y a pesar que fue nuestro Señor Jesucristo el primero que comenzó a proclamar ”noticias frescas” sobre el reino de Dios, desde hace algunos años, se está oyendo hablar más que nunca de distintas y variadas formas (las hay para todos los gustos) sobre el reino de Dios.

Y hablo con conocimiento de causa, porque hace un tiempo fui invitado a formar parte de “una de las variantes” del reino de Dios, al entender, la persona (hermano) que me invitó, que no formaba parte de él.(Juan 3:3)

Consideraba la persona que me invitó, que para formar parte de ese reino, debía conquistar, palmo a palmo, la porción de tierra que se me había confiado, es decir mi ciudad, por lo tanto debía conquistarla para preparar el regreso de Jesucristo; y que una vez llevada a cabo la conquista total, (entre todos los creyentes) ya podía regresar Jesús a tomar posesión del Reino, que para Él habíamos conquistado y preparado. Es decir reino aquí y ahora.

Proposición que rechacé al considerar que el reino de Dios, del que me hablaba, no se trataba del mismo reino, que según entiendo, describe La Palabra de Dios. Porque el reino que anunciaba y daba a conocer Jesús, era y es espiritual, y al que me invitaron a entrar es terrenal con algunos toques espirituales, para hacerlo más atractivo.

Respondió Jesús: MI REINO no es de este mundo; si MI REINO fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero MÍ REINO no es de aquí. (Juan 18:36)

Así que una vez hecha esta pequeña introducción, voy a intentar exponer de manera breve y sencilla, lo que entiendo quiso decir el apóstol Pablo sobre lo que era el reino de Dios, debido al pequeño conflicto que se produjo en la iglesia de Roma por culpa de la comida y alguna otra cosita más. El motivo de discusión entre los hermanos, trataba principalmente, sobre qué tipo de alimentos era conveniente comer, ya que se juzgaban unos a otros, al creer que según lo que se comía, se era más o menos espiritual. (Romanos 14:1-3) (Romanos 14:12-14)

Así que Pablo no tuvo más remedio que poner cada cosa en su lugar, lo terrenal a un lado y lo espiritual en otro, dejando dicho lo siguiente:

No sea, pues, vituperado vuestro bien; porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. (Romanos 14:16-17)

Dejando muy claro en que consistía o de que se trataba el reino de Dios, para que no hubiera, ni se tuviera confusión (y sin embargo la hay) sobre el citado reino. Porque algunos sólo buscan la justicia del reino; otros su paz y una gran mayoría con el gozo que este les brinda están más que colmados. Pero el reino de Dios (según san Pablo) no es solo justicia, ni solo paz, ni solo gozo; sino que es la suma de la justicia de Dios, la paz de nuestro Señor Jesucristo y el gozo del Espíritu Santo.

Por lo tanto, y con humildad lo digo, expongo lo que creo que es la línea que siguió el apóstol Pablo (inspirado por el Espíritu Santo) para manifestar lo que es el reino de Dios:

En primer lugar, Justicia, porque es el principio moral que inclina a obrar y juzgar respetando la verdad y dando a cada uno lo que le corresponde.

Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo,para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia,a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús. (Romanos 3:21-26)

A continuación, Paz, porque es la situación o el estado en que no hay confrontación, ni luchas entre dos o más partes enfrentadas.

La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. (Juan 14:27)

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. (Juan 16:33)

Y, Gozo, porque es una emoción intensa y placentera por algo que nos satisface y llena.

Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido. (Juan 15:10-11)

Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.(Hebreos 12:1-2)

Y si añadimos que, una de las más conocidas y recordadas sentencias de san Pablo, es:

Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder. (1 Corintios 4:20)

Podremos deducir sin temor a equivocarnos, que, el único que nos puede conducir al tan anhelado reino de Dios, es Jesucristo el Señor, porque solo en Él, reposa la justicia, la santidad, la paz, el gozo y el poder. Y que además es el Rey.

Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES. (Apocalipsis 19:16)

Todo lo demás son burdas imitaciones para hacer creer, lo que no es.

Que el Señor nos de el entendimiento necesario para mantenernos en lo verdadero. (1 Juan 4:1)

Que la gloria sea siempre para nuestro Dios.

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